Laboratorios del saber
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La Sociedad Max Planck (MPG)
Investigación de base al más alto nivel
¿Cómo saben las plantas cuándo deben florecer? En el congreso anual de la Sociedad Max Planck (MPG), celebrado en julio, el profesor Detlef Weigel del Instituto Max Planck de Biología del Desarrollo en Tubinga relata durante su ponencia cómo él y sus colaboradores detectaron que la hormona «florigen» de las plantas es la que determina el inicio de la floración. Un descubrimiento al que la revista científica Science en 2005 decidió otorgar la distinción de «Breakthrough of the Year». Y un muy buen ejemplo del trabajo que realizan los 78 Institutos de Investigación (MPI) de la Sociedad Max Planck (MPG), forjadora de premios Nobel. Sus 12.500 empleados, de los cuáles 4300 son científicos, se dedican sobre todo a la investigación de base en las áreas de ciencias naturales, biológicas y sociales. Son apoyados por 5000 científicos extranjeros invitados y 6000 becarios, estudiantes asistentes y doctorandos. Junto a las universidades, la MPG capacita a jóvenes científicos en las 43 Escuelas Internacionales Max Planck de Investigación (IMPRS). Y el intercambio internacional es una de las banderas de la sociedad: los Institutos Max Planck mantienen más de 1300 cooperaciones internacionales con socios extranjeros.
Asociación Leibniz
Amplio espectro científico
Christian Drosten fue el primer europeo en identificar el germen patológico del síndrome respiratorio agudo severo SARS. Pero no sólo por eso se hizo famoso, sino también por su modo de proceder. A través de Internet, Drosten puso su descubrimiento a disposición del mundo científico ya antes de publicarlo bajo su nombre. Ello contribuyó a detener la difusión de la epidemia. Incluso la prestigiosa revista «Nature» le dedicó un artículo especial por su comportamiento poco convencional. Drosten es experto en virología en el Instituto Bernhard Nocht de Medicina Tropical de Hamburgo, uno de los 84 institutos de la Asociación Leibniz, que se destaca no solo por sus investigaciones en los campos de las ciencias naturales y la medicina, sino también de las ciencias humanas, sociales y económicas. El Instituto de Estudios Económicos (IFO), que informa periódicamente sobre el clima de negocios en Alemania, es parte de la Asociación, así como el Museo Alemán de Munich, uno de los más prestigiosos museos de ciencias naturales del mundo, y el Instituto de la Lengua Alemana, en Mannheim, que acompaña científicamente la evolución del idioma alemán.
La Sociedad Fraunhofer
Investigación de éxito inmediato
Con motivo del Tour de France, la Sociedad Fraunhofer publicó un desarrollo que podría revolucionar el ciclismo. Todo ciclista conoce el problema: al pedalear cuesta arriba, el ciclista hace mucha fuerza sobre los pedales pero al poco tiempo empieza a desacelerar. Eso se debe a que el pulso sube aun cuando la potencia de pedaleo baja. En ese momento se produce la llamada acidosis metabólica, que precede al descenso del rendimiento. El Instituto Fraunhofer de Ingeniería de Software Experimental, en Kaiserslautern, acaba de desarrollar un procedimiento que vigila y mejora permanentemente el rendimiento muscular. Un dispositivo situado en la bicicleta registra las fuerzas que llegan a los pedales y mide el pulso, la frecuencia de pedaleo, la velocidad y la inclinación del terreno. Esos valores se envían a un ordenador que inmediatamente comunica al ciclista una recomendación individual a través de audífonos o mediante una pantalla. Ya el año que viene los ciclistas podrán poner a prueba el nuevo sistema. La investigación orientada a la aplicación por encargo de empresas y en favor de la sociedad es lo que caracteriza la actividad de la Sociedad Fraunhofer. Más de 12.500 empleados trabajan en cientos de áreas tecnológicas, desde la adaptrónica, a circuitos integrados hasta la mecánica de materiales, en más de 80 centros de investigación. Resultado: cada vez más licencias y patentes.
La Asociación Helmholtz
Centros con aparatos especiales
Niños y niñas alemanes experimentarán en septiembre en sus escuelas con una mezcla de agua y aceite y observarán que ambas se mezclan al principio y luego se separan. Después deberán responder a la pregunta de cómo la emulsión se comporta en espacios no sujetos a la fuerza de gravitación. La respuesta correcta llegará del espacio exterior, donde el astronauta alemán Thomas Reiter de la Estación Espacial Internacional (ISS) llevará a cabo el experimento y explicará los resultados. El sorprendente proyecto es posible gracias al Centro Alemán de Aeronáutica y Astronáutica (DLR) de Colonia, uno de los más grandes centros de investigación, el cual se incorporó a la Asociación Helmholtz en 2001. 10.000 científicos trabajan en las seis áreas de investigación: energía, tierra y medio ambiente, salud, tecnologías clave, estructura de la materia, así como transporte y espacio exterior, para descubrir las soluciones del mañana. Miles de científicos invitados llegan cada año de todo el mundo a los centros Helmholtz para trabajar con aparatos enormes y extraordinarios. Como resultado, hay 7.000 publicaciones al año, 500 nuevas patentes anuales, unas 30 empresas creadas a partir de los centros Helmholtz e ingresos por valor de más de 12 millones de euros en concepto de licencias. Al frente de la Asociación Helmholtz está Jürgen Mlynek, un profesor de física que desde 2000 de dedica a la dirección de investigaciones y desde 2005 es responsable de la estrategia general. Su meta es fortalecer la marca Helmholtz.
Servicio Alemán de Intercambio Académico
Iniciativa por el intercambio
En junio pasado, la Universidad Técnica de Munich (TUM) fue galardonada con el primer Premio de Marketing Internacional de Universidades que otorga el DAAD. La TUM se presenta en los mercados globales de formación desde mediados de los años 90. En 2002 fundó el Instituto Alemán de Ciencia y Tecnología en Singapur, la primera «filial» en el extranjero de una universidad alemana. Uno de los motores de la internacionalización de las universidades es el DAAD, que fomenta anualmente a 30.000 estudiantes y científicos extranjeros en Alemania.
Comunidad Alemana de Investigación
Copas para investigadores
Paralelamente al Mundial de Fútbol, en junio se celebró el Robocup en Bremen. En este mundial de fútbol para robots, el equipo alemán ganó once de un total de 33 copas. Alemania se coronó así campeona del mundo de Robocup. Ello es en parte mérito de la Comunidad Alemana de Investigación (DFG), la institución más importante para el fomento de las ciencias y la investigación en Alemania. La DFG apoyó a la mayoría de los equipos con un programa especial. En total, la DFG desembolsa anualmente unos 1.300 millones de euros en todas las disciplinas.
Asociación de Donantes de la Ciencia Alemana
Premios para ciudades
Braunschweig será la «Ciudad de la Ciencia 2007». Por tercera vez, después de Bremen/Bremerhaven en 2005 y Dresde en 2006, la Asociación de Donantes de la Ciencia Alemana otorga el anhelado premio de 250.000 euros con el que se desea fomentar las ciencias en una ciudad o región y el desarrollo de las relaciones entre la ciencia y la sociedad en general. La Asociación de Donantes de la Ciencia Alemana gestiona más de 350 fundaciones con un patrimonio total de 1.400 millones de euros.
Premio Alemán de Futuro
Distinciones para inventores
Por décima vez se otorgará en noviembre el Premio Alemán de Futuro. El galardón de técnica e innovación que otorga el presidente federal está dotado con 250.000 euros y se asigna a proyectos de investigación que generen productos aptos para su comercialización. En el pasado se premiaron exitosos inventos, como la compresión MP3 de señales acústicas, el laboratorio en un chip y, por último, los inyectores Piezo para la fabricación de motores más económicos y limpios de gasóleo y gasolina. Con motivo de este aniversario se presentará una exhibición permanente en el Museo Alemán de Munich, que será inaugurada en diciembre por el Presidente Federal Horst Köhler.