Los clubs de Berlín en peligro

No hay que ser precisamente un crápula consumado, para llegar a la conclusión de que el atractivo de una ciudad se mide muchas veces por la calidad y la importancia de su escena nocturna. El brillo de la noche también deslumbra a otras gentes, a profesionales de otros menesteres –sociólogos, por ejemplo- y sirve de baremo para evaluar la actividad artística y contra-cultural de una ciudad que sin duda influye a otras voces, otros ámbitos, que diría Capote.

La escena nocturna de Berlín se desmorona, igual que un músico cuando ha perdido el tono o ha confundido las notas de una partitura. Pero, por suerte, Berlín sabe improvisar. Hasta completar con éxito la célebre sinfonía noctámbula por la que la ciudad es mundialmente aplaudida.

Entre los clubs concurridos y abarrotados y los vecinos susceptibles, melindrosos, irritables e insolentes, se establece de inmediato una antipatía instantánea que a veces va más allá de la manifestación mutua de aversiones y termina en un bochornoso proceso judicial. Ermitaños urbanos que buscan la paz y la tranquilidad en una gran ciudad alquilando un pisito encima de una sala de conciertos.

Parejas quisquillosas que se mudan a un apartamento justo encima de un garito con la intención de fundar una familia en un hogar donde sólo deberían vivir estudiantes de Erasmus desfasados. ¿Pasará pronto la noche berlinesa a convertirse en una cuestión de plano inabordable? Creemos que no.

ClubCommission, la fuerza de la unión

Hablar de la muerte de un club se está convirtiendo en algo muy frecuente en Berlín, especialmente en Prenzlauer Berg. En 2010, tras dos años de lucha jurídica, debió rendirse Knaack, club con casi 60 años de tradición en la vieja escena. A finales de 2011, fue el turno del Icon Club, uno de los míticos espacios de Drum’n’Bass, de notoriedad mundial, que cerraba entonces sus puertas para siempre. Digamos que los clubs en Berlín no fracasan por falta de clientes... spanisch Ampliar imagen (© XAMAX) ClubCommission, la asociación de gestores de clubs, organizadores de fiestas y eventos culturales de Berlín –que defiende intereses comunes desde el año 2000- surge como proyecto de consultoría para combatir este tipo de situaciones. Asesora a los gestores de clubs en temas de control de emisiones de ruido, nueva tecnología y facilita consejos.

CAI: Además de Schokoladen y Klub der Republik, ¿qué otros clubs de Berlín se encuentran en una situación de cierre inminente o podrían estarlo pronto?

Lutz Leichsenring, portavoz de ClubCommission: Muchos clubs tienen en estos momentos un contrato temporalmente muy limitado o ningún tipo de contrato de alquiler o mantienen altercados con los vecinos o con las autoridades. Además, cada vez van quedando menos superficies a la disposición de estos menesteres, ya que las inmobiliarias de Berlín actualmente son cotizadas al alza debido a los inversores. Como ejemplos de clubs en tales circunstancias tenemos Yaam, Kleine Reise, Münzsalon, L.U.X., Steinhaus, Kiki Blofeld, AdS (antes Maria).

CAI: ¿De qué manera lucha ClubCommission ante este tipo de situaciones? ¿Con qué medios contáis para evitar los cierres?

LL: ClubCommission se mantiene en disposición de asesoramiento para los gestores de clubs, eventos y fiestas. Hemos ido acumulando procesos y conocimientos (Know-How) en los que la decisión ayuda. Además contamos con varios asesores legales, expertos en estos ámbitos. También intercedemos como representantes ante los vecinos y los propietarios. Y en última instancia, involucramos a aparatos políticos decisivos como la prensa.

CAI: ¿Ofrece el Senado de economía, tecnología y desarrollo de la ciudad a los gestores de clubs algún tipo de apoyo o protección ante semejantes conflictos u ocurre justamente a la inversa…?

LL: El senado ejerce poco de interlocutor en estos casos. En primer lugar se suele solicitar ayuda y toma de decisiones a niveles de distrito (oficinas/administraciones de construcción, medioambiente o del orden público), aunque el Senado nos apoyó en 2011 con la cofinanciación del proyecto ClubConsult.

Enlaces:

www.clubcommission.de

  www.clubconsult.de

Otra de las partes implicadas: el gobierno

CAI: ¿Por qué motivos surgen estas amenazas de cierre, de dónde proceden? ¿Qué o quiénes se esconden tras ellas: vecinos molestos, inversores, ambos o ninguno de ellos?

Elisa Radke, asesora en la fracción CDU de cultura y medios del congreso: A través de la nueva construcción de viviendas en el centro de la ciudad, se llega a los intereses de conflictos entre vecinos y gestores de clubs. Especialmente, se trata de quejas por el ruido interpuestas casi siempre por los mismos vecinos, principalmente referidas a la salida y entrada de los clientes en los locales. 

CAI: ¿Podrían ser estos cierres evitables?

ER: Por un lado interfieren los contratos de corta duración o de subarrendamiento y por otro las disputas con los vecinos. Por esos motivos no existe una receta que patente y asegure los emplazamientos. Mantenemos el contacto con ClubCommission Berlin y encontraremos soluciones. spanisch Ampliar imagen (© Paco Arteaga. Interior del KdR) CAI: Ante conflictos semejantes, ¿cuál es vuestra postura?

ER: Queremos mantener la diversidad, incluso en el centro de la ciudad de Berlín a la que pertenece la escena de club. Se necesita la consideración de la escena de club en los planes urbanísticos. Debido al corto tiempo del gobierno actual, no podemos facilitarte ni nombrarte detalles, sin embargo, nos ocupamos del asunto.

CAI: ¿No sería contraproducente para Berlín que su escena de club quedara noqueada...?

ER: La política sabe del valor considerable de la escena de club berlinesa y trabaja conjuntamente con la Berlin Music Commission para mantenerla y ampliarla. 

31 de enero de 2012: adiós al Klub der Republik

Bajo la consigna “El Klub der Republik debe obedecer”, dice adiós a la escena uno de los garitos emblemáticos de marcado carácter ostálgico, tras 10 años de dilatada experiencia. Klub der Republik (KdR) será barrido por la empresa de linóleo y moquetas PGH Linoleum und Teppichboden, nuevo propietario de este edificio de los años sesenta situado en el número 80/81 de la céntrica Pappelallee, Prenzlauer Berg.

Esta caja de hormigón y cristal ocupa las dependencias de una antigua sala de baile. La arquitectura, las lámparas, así como el empapelado o los sofás, conformaban parte original del inventario del malogrado Palacio de la República de Berlín, desmantelado en 2006. Durante una década, KdR ha conseguido mantener a raya a las excavadoras y a los inversores asidos a ambiciosos planes de saneamiento. El viejo truco de la gentrificación.

De la gentrificación y otros demonios

Este espacio pertenece a las últimas reminiscencias de la escena libre/libertaria de Prenzlauer Berg. De su fachada de cristal cuelga un cartel en el que puede leerse: “Sólo cuando el último piso de propiedad haya sido construido, el último club tirado abajo, el último espacio libre destruido, comprobaréis que Prenzlauer Berg se habrá convertido en una pequeña ciudad de la que habréis huido”.

Desde Clubcommission Berlin, Lutz Leichsenring recalca: “Más de un tercio de los visitantes de la ciudad, acuden a Berlín por su escena viva en música y clubs y constituyen una cantidad considerable de clientes que hacen uso de hostales, hoteles, restaurantes y pequeños comercios”.

Leichsenring atribuye la responsabilidad de los últimos cierres a los nuevos vecinos recién instalados en la zona, quienes a la sazón suelen contar con buenos medios jurídicos para arrasar con lo que había allí antes, lo que no se corresponde con lo que ellos soñaban para su pequeña ciudad. “Los vecinos deben ser conscientes a la hora de mudarse cerca de instituciones culturales o clubs, de que vivirán con ciertas limitaciones”. 

El vecino impertinente

Además del KdR situado en la primera planta, en el edificio también tienen sus instalaciones una sala de cultura, una escuela de música, una empresa de producción de cine, cuyos gestores las alquilaron juntos con esas finalidades en 2002.

En 2005, el que era propietario del edificio por aquel entonces, ofreció al gerente del KDR la compra del edificio. La falta de capital finalmente abortó la operación. No obstante, fue comprado por un dentista con la intención de construir en él pisos de propiedad. Sin embargo, interesado por un subsiguiente uso y saneamiento del edificio, este propietario cambió de parecer y estrechó lazos con los antiguos inquilinos. spanisch Ampliar imagen (© Caroline Seidel, dpa/lbn ) En 2009, como resultado de las buenas experiencias y relaciones, se preparó un nuevo contrato de alquiler por 10 años que incluía planes de saneamiento en la que el propietario y el arrendatario compartirían gastos. Algo que firmó el gestor del KdP, pero nunca obtuvo los documentos firmados por el propietario. En su lugar, recibió la visita de un empresario que se presentó como el nuevo propietario.

Un abogado recién mudado al vecindario, que ya había interpuesto quejas y denuncias por ruido contra el KdR, unido al propietario de la finca han conseguido -aunando sus fuerzas y recursos- que el gestor del KdR deba desalojar. El edificio se ha vendido una vez más en 2011 a un nuevo propietario con la intención de construir en él viviendas, pasando por alto la propuesta de compra del promotor del KdR que entonces sí tenía posibilidades económicas para poder hacerlo. Así son las cosas.  

Enlace :

www.myspace.com/klubderrepublik  

La incertidumbre de Schokoladen, proyecto cultural no comercial en peligro de extinción

Schokoladen y todos los distintos subproyectos culturales asociados a la iniciativa matriz, se encuentran desde hace muchos años bajo presión y amenaza por parte del propietario del edificio en el que se hallan. Desde mediados de diciembre de 2011 existe una sentencia de desalojo debido a la demanda de desahucio interpuesta por parte del propietario contra el bar.

El 23 de enero de 2012, serán discutidas las quejas contra el resto de servicios culturales de Schokoladen (TiSCH, Theater im Schokohof, CdV –Club del fracasado polaco-, diversos ateliers, salas de prueba y Tonstudios). “El espacio de eventos Schokoladen está amenazado enérgicamente a través de quejas contra el ruido por parte de vecinos, en realidad, una vecina en particular de la finca de al lado que vive en la cuarta planta. Con vecinos directos, no ha habido, en cambio, ningún problema”, explica a CAI Anjia Gerlich, representante de Schokoladen.

Más viviendas de lujo para Berlín-Mitte

En el proyecto Schokoladen viven y trabajan por el momento unas 50 personas; la mayor parte del trabajo no es remunerado. Por ello, Schokoladen es una de los últimos proyectos culturales no comerciales que todavía se mantienen en pie, y nunca mejor dicho, en Alt-Mitte.

Con más de 700 eventos al año (conciertos, lecturas, teatro, exposiciones), Schokoladen contribuye al fomento del centro de la ciudad, también con propuestas para personas con bajo presupuesto. “Ofrecemos desde hace 21 años, ante todo, actuaciones y otras propuestas de trabajos creativos jóvenes, desconocidas, aunque también de artistas establecidos”.

En el número 169 de la calle Acker donde todavía hoy se encuentra Schokoladen, el propietario planea una reforma y saneamiento que convertirá al edificio en una finca de pisos de lujo que alcanzarán alquileres altos -herederos de otras ciudades- como ya hay miles en Mitte. “Él destruiría con ello una estructura originada hace 21 años que ha crecido desde entonces como parte del trabajo cultural anticomercial, abierto y libre”. 

Instinto de supervivencia

Schokoladen lucha por su supervivencia intentando sensibilizar a los ciudadanos haciendo público el problema, “entre otros medios con carteles, a través de una carta abierta dirigida al alcalde-gobernador en curso mediante nuestra web y muchas otras pequeñas y grandes acciones. También nos mantenemos activos en muchas redes y circuitos como Recht auf Stadt, ClubCommission o UIMP, en las cuales nos relacionamos con otros promotores o responsables de clubs para intercambiar pareceres y apoyarnos”. spanisch Ampliar imagen (© XAMAX) En estos momentos, Schokoladen e.V. negocia con el distrito de Mitte y la ciudad de Berlín sobre una operación de compensación por la compra del edificio. Con ello, el propietario podría adquirir un solar de los fondos e inmuebles públicos de la ciudad, si él en contrapartida vende a la sociedad Schokoladen el edificio a un precio justificado.

CAI: Estas restricciones suponen un atentado para la noche de Berlín, uno de los mayores atractivos de la ciudad…

Anja Gerlich: Naturalmente. Muchos turistas vienen precisamente para eso a Berlín. Nosotros vemos, ante todo, por un lado un problema en la represión de la cultura de club, y por otro, personas con poco poder adquisitivo que tienen dificultades para permanecer en los barrios principales. Queremos oponernos al desarrollo de esa tendencia.

Berlín, donde todo era posible

Berlín ha sido tradicionalmente un lugar, en el que en casi todas partes, casi todo era posible. No obstante, con un centro urbano muerto que solo sea habitado por gente bien pagada y guetos para pobres en el extrarradio que den cabida a su vez a la cultura alternativa, Berlín perdería su ventaja competitiva única. “Con cada paso dado en dirección hacia una ciudad normal y sincronizada, como ya hay en todas las partes del mundo, en el marco de la globalización, esta ciudad y todo lo que una vez supuso –o sea, libertad- morirá”, cierra Anja.

La noche berlinesa sobrevivirá. Pese a quien pese.

www.berlin-braucht-schokoladen.de

  Paco Arteaga Tacoronte, en exclusiva para CAI, enero de 2012.

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