El arte contemporáneo según Julia Stoschek

Para coleccionar arte se necesita dinero. Mucho. Y ella lo tiene. Julia Stoschek (Coburg, 1975) es joven, guapa y rica. Tiene 35 años y colecciona arte desde que tenía 26. Por ello está considerada la coleccionista de arte contemporáneo más joven. Aunque se graduó en dirección y administración de empresa, son las obras de arte mediático que compra en galerías y ateliers, su verdadera dedicación. spanisch Ampliar imagen (© Horst Ossinger, dpa/lnw ) Julia Stoschek no se deja aconsejar. Conoce personalmente a los artistas. Con muchos, mantiene relaciones de amistad. Incluso se la ha vinculado sentimentalmente a Andreas Gursky. Entre sus joyas, brillan piezas de jóvenes artistas desconocidos y también de los muy establecidos. Bruce Naumann, Marina Abramovic (una de sus favoritas), Doug Aitken, Paul Pfeiffer, Tobias Zielony, Monica Bonvicini, Mika Rottenberg, Heike Baranowsky, Isaac Julián u Olafur Eliasson. Artistas-alhajas a los que exhibe, valora y respeta. 

Es una verdad universalmente aceptada que aquel que lo tiene no le presta importancia al dinero e incluso manifiesta molestias si se habla de él, máxima que Julia Stoschek confirma. Julia es accionista de Brose Fahrzeugteile, empresa familiar dedicada a la fabricación de piezas para el automóvil que en 2011 facturó 40 millardos de euros, cuenta con 50 filiales en 21 países y 19 mil trabajadores. Una situación personal, social y económica, a todas luces estratégica y privilegiada, que la ha posicionado precisamente donde ella quería colocarse.  Julia Stoschek también es mujer, lo que, desgraciadamente, unido a todo lo anterior, siempre genera críticas malintencionadas y suspicacias. 

Time-Based Media Art, el arte multimedia de Julia Stoschek

El videoarte es el arte de la generación de Julia Stoschek. La relación y afinidad que mantiene con el tipo de arte que colecciona (Time-Based Media), viene influida en gran parte por el hecho de que los grandes momentos de su vida fueron siempre grabados en vídeo.

Prototípicos de los 90, los trabajos multimedia de ese género artístico construyen ilusiones tridimensionales en el tiempo a través de diferentes tecnologías como la televisión o el vídeo convencional (a las que más tarde se sumó el uso del ordenador), y han afectado al cambio en la presentación del tiempo y el espacio en los medios.

La colección que lleva su nombre, está compuesta a día de hoy por 480 obras, especialmente piezas de videoarte, fotografía e instalaciones. Fue en 2007 cuando se decidió a organizar su primera exposición en el edificio de Düsseldorf que alberga su colección, una antigua fábrica de marcos para cuadros, centro que en estos momentos exhibe la exposición “Número 6: Ciudades de Oro y Espejos”.

CAI:¿Cuándo tuvo claro que su meta era el coleccionismo de arte?

Julia Stoschek: En cierto modo, hubo un estímulo inicial. Sucedió en Hamburgo. En verano de 2002 acudí con mi familia a los Phönix-Hallen. Se trataba de una visita relacionada con la colección de arte privada de la sociedad empresarial de mi familia. Allí visité la colección de Harald Falckenberg. Ésta fue la primera colección privada que conocí.

Esta experiencia me impresionó y me marcó de una forma extrema. Harald Falckenberg nos guió personalmente por su colección informándonos de su pasión por el arte contemporáneo y lo que éste puede representar en una colección. Yo estaba totalmente fascinada y entusiasmada. Desde este momento en adelante tuve claro que quería formar una colección.

CAI: ¿Qué características debe reunir una obra de arte para que usted quiera comprarla?

JS: Eso no es muy fácil de describir. En primera línea, el trabajo ha de gustarme, fascinarme, irritarme, perturbarme, confundirme, que la obra no me suelte. No hay ninguna pieza en mi colección de la que no pueda acordarme. Esas imágenes que veo una vez y que se me graban en el cerebro hasta el punto de no desaparecer jamás y que siempre están presentes, deben formar parte de la colección.

CAI: El arte de los negocios y el negocio del arte… Usted dijo una vez que el arte no es para usted una especulación. Sin embargo el arte siempre ha sido o ha mantenido esa faceta especulativa… spanisch Ampliar imagen (© Horst Ossinger, dpa/lnw ) JL: Los aspectos comerciales de la historia, como siempre he dicho, no son para mí interesantes. Si coleccionara por motivos monetarios, coleccionaría otras cosas. Generalmente, no me interesa el dinero en sí mismo.

Con mi compromiso espero obtener a largo plazo una plusvalía cultural, de eso estoy muy segura. Siempre ha habido en todos los tiempos personas en la sociedad que se han comprometido con el arte. Yo no me calificaría de mecenas, ya que no me identifico con esa representación. Sin embargo, en mi familia el tema de la “responsabilidad social” juega un gran papel. La creciente prosperidad de la empresa familiar la entiendo como una especie de compromiso social. 

Sobre la tradición histórica del arte como objeto de especulación, puedo aportar muy poco, excepto que cada mercado tiene su dinámica específica; si ésta es especulativa o no, no es para mí determinante.

CAI:Su interés radica sobre todo en el arte mediático… ¿Está para usted quizá el arte tradicional obsoleto…?

JS: ¡No, de ninguna manera! Me intereso por el arte en general, así sea antiguo o contemporáneo, pero claro, mi interés esencial radica en el ámbito del Time-Based Media. 

CAI: Berlín y Düsseldorf son ciudades importantes en sus relaciones profesionales con el arte. ¿Encuentra usted grandes diferencias de contenido, de perspectiva, de intereses o de planteamiento, entre el arte que se exhibe en Berlín y el que se muestra en Düsseldorf?

JS: Seguramente existan diferencias específicas en lo que concierne al programa de exposiciones, pero generalmente no encuentro diferencias especiales. Yo valoro la densidad de las instituciones y galerías y el intercambio que existe aquí, en Renania, y disfruto del estatus de propuesta única de la que goza mi colección. Pero, como he dicho, siempre estoy a camino entre ambas ciudades y me encanta esa alternancia.

Fundamentalmente me siento cómoda en cualquier parte de Alemania y no tengo únicamente relaciones estrechas con Düsseldorf y Berlín. Mantengo un gran apego a Hamburgo y a mi patria, Bavaria.

CAI: ¿Se cuentan obras de artistas españoles o latinoamericanos en su colección?

JS: Tenemos algunas adquisiciones, ante todo de artistas brasileños como Thiago Rocha Pitta, Cao Guimaraes y Jessica Mein, así como del español Pep Agut y de Asier Mendizábal, al que acabo de comprar una pieza. Lo que me gusta generalmente no es algo que se pueda decir. Cada artista es, a su manera, especial y sugestivo.

CAI:¿Cómo ha sido la evolución desde la exposición número uno hasta llegar a la actual, la quinta? ¿Existe una secuencia narrativa lógica entre todas ellas que nos lleve de una a la siguiente y así sucesivamente?

JS: Soy una persona espontánea e intuitiva. Las exposiciones tienen siempre algo que ver con mi estado emocional y personal. La colección sirve de un modo especial también como una superficie para proyectos que no está exclusivamente grabada en la colección, sino que posibilita también situacionalmente, a causa del encuentro con personas inspiradoras, nuevos conceptos, que por ejemplo pueden albergar o recoger discursos del arte o enfoques de experimentación. spanisch Ampliar imagen (© Horst Ossinger, dpa/lnw ) CAI: ¿Cuál es la última obra de arte que ha adquirido?

JS: El último artista al que he comprado algo es Asier Mendizábal. En principio, intento adquirir de cada artista varias obras de arte, o bien un grupo de obras al completo o incluso salas. Y también intento acompañarlos o seguirlos a largo plazo en su trabajo.

CAI: ¿Le molesta que desde los medios de comunicación siempre se le cuelgue la etiqueta de niña rica que colecciona arte?

JS: Desde mi percepción, esta imagen ha cambiado mucho en los últimos años. Y lentamente, pero siempre de forma segura, me he ido enfrentando cada vez más con auto-ironía a esta situación. Siempre se critica o se acecha a alguien cuando intenta establecerse en un nuevo ámbito. Lo encuentro hasta normal. 

Number Five: Cities of Gold and Mirrors, exposición actual en Julia Stoschek Collection

Aunque se reúnen 44 trabajos de 35 artistas bajo un mismo tema, es evidente que muchos indagan por otros derroteros hasta abarcar asuntos actuales propuestos en el arte contemporáneo. El título es en realidad el de una pieza fílmica de Cyprien Gaillard, una metáfora que sirve para explorar cuestiones socio-políticas relativas al desarrollo urbanístico, las relaciones entre el hombre y la arquitectura, vanidades y deseos personales. 

Es precisamente México el tema escogido por Gaillard, en cuyo trabajo filma a jóvenes turistas emborrachándose con tequila durante unas vacaciones en Cancún. El vídeo muestra un hotel construido en forma de pirámide en los años 70 que guarda semejanzas con las ruinas de la civilización maya. Con este trabajo documental-arqueológico, Gaillard confronta al espectador ante la banalización de la cultura.   

También México está presente en el vídeo del artista francés Francis Alÿs, Rehearsal I, una metáfora existencial que denuncia la situación política en el país y sus discrepancias con Estados Unidos. Cuando un escarabajo rojo está a punto de alcanzar la cima de la colina, la música interior de mariachis se interrumpe y el coche deshace el camino recorrido.  

Zilvinas Kempinas, Tobias Zielony, Olafur Eliasson…

Otra pieza de la muestra que llama poderosamente la atención, es White Noise (2007), de Zilvinas Kempinas, una instalación mixta muy efectista (quizá por eso mismo abre la  exposición) que aúna vídeo, contrachapado, ventiladores, focos reflectores y dimensiones variables. El aspecto final es el de una pantalla de televisión gigante en la que no se termina de sintonizar con exactitud y nitidez un canal. spanisch Ampliar imagen (© Paco Arteaga. "White Noise" de Zilvinas Kempinas) El vídeo de Tobias Zielony, La Vele di Scampia (2009), es en realidad una producción de foto-animación digital y muestra los oscuros pasillos (y secretos) de este edificio estrechamente asociado a la mafia napolitana. La simulación de joyas (When Love Is Not Enough Wall –fragmento- 2007) que Olafur Eliasson plasma a partir de una instalación insertada en la pared y compuesta de acero inoxidable, espejos, madera y 35 caleidoscopios en 16 formas geométricas diferentes, podría ser sin duda considerada como una metáfora que evidencia, de forma clara y elemental, el carácter ilusorio del mundo del arte y sus espejismos, que aunque a veces lo parezca, no está al alcance de cualquiera.  

Julia Stoschek Collection

“Number Five: Cities of Gold and Mirrors”, hasta verano de 2012

(¡Visitas sólo los sábados de 12h a 18h!)

Schanzenstrasse 54

40549 Düsseldorf

www.julia-stoschek-collection.net

  Paco Arteaga Tacoronte, en exclusiva para CAI, febrero de 2012.

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