En memoria de Antoni Tàpies
El trabajo de Antoni Tàpies responde a una filosofía de polaridades que contrapone espíritu y materia, forma e informalidad, realidad e imaginación. El Museo para el Arte del Presente de Siegen (Museum für Gegenwartskunst Siegen) presenta una retrospectiva conmemorativa y extensa en honor al artista catalán Antoni Tàpies (Barcelona, 1923) hasta el próximo 19 de febrero.
La exposición discurre por una doble perspectiva –cuyos aspectos a veces se solapan o contradicen-, desde la que se analiza el entendimiento fundamental del trabajo de Tàpies: la imagen del cuerpo (concebida como imagen corporal) y el cuerpo de la imagen
Ampliar imagen
(© "Pathos" (1988). 2011/2012 Antoni Tàpies VG BILD-KUNST, Bonn provenience of the images Image Bank VEGAP, Madrid courtesy Fundació Antoni Tàpies, Barcelona)
“Con mi trabajo intento ayudar al hombre a superar el proceso de autodistanciamiento; para ello rodeo su vida cotidiana con objetos personales que, de una manera tangible, le confrontan a los problemas profundos de su existencia. Los medios que utilizo para esa estimulación deben ser directos y posibles”. Antoni Tàpies.
El idilio Tàpies-Siegen
El primero vínculo de Antoni Tàpies con Siegen, se estableció en 1972, cuando fue galardonado con el Premio Rubens otorgado en esta ciudad del centro-oeste de Alemania. Cuarenta años después, regresa con fuerza a través de esta retrospectiva. Bild, Körper, Pathos muestra 47 trabajos (10 piezas proceden de la colección Lambrecht-Schadeberg que posee este museo) creados a partir de los años cuarenta y hasta el presente. “Como ya se expresó en aquella ocasión al otorgarle el premio, Tàpies ha marcado categóricamente la imagen del arte europeo desde los años cincuenta. Un aplomo inusual e intelectual penetra de obra en obra en su pintura renovando formas y materiales. También gracias al momento histórico en el que se sitúa, su arte mantiene una fuerza incomparable”, explica a CAI Judith Frey, responsable de prensa y publicaciones del museo.
Esta recopilación comprime a través de estas piezas el trabajo de siete décadas. Aunque el arte de Tàpies tuvo una buena recepción en Alemania entre la década de los sesenta y la de los ochenta, sus últimos trabajos son prácticamente desconocidos aquí. Muchas de estas piezas se exhiben por primera vez en el país. “En la medida en que Tàpies es un artista siempre relevante para este museo, para conmemorar el 40º aniversario de la entrega del Premio Rubens a Tàpies, se ha organizado esta exposición para el que debe ser en estos momentos el artista vivo más importante de España. La idea es mostrar a través de ella una nueva faceta del trabajo de Tàpies, y ésa faceta no es otra que la del cuerpo”.
Antoni Tàpies es sin duda uno de los pintores europeos pioneros de la segunda mitad del siglo XX y gigante español contemporáneo, junto a Miró, Dalí, Chillida o Picasso. Los materiales de pintura que introduce a mediados de los cincuenta (como desarrollo de un nuevo y concreto retrato del cuerpo) son inimitables. Arena (visible en la obra “Desnudo”, 1995, presente en la muestra), cemento (“Extensión”, 1999), paja, miel (“Celebración de la Miel”, 1989), polvo de granito, cuerdas (“Caja de Cuerdas”, 1946). Las pinturas incluso incorporan objetos que el artista encuentra en alguna parte, como prendas o elementos de uso cotidiano.
“Pienso que una obra de arte debería dejar perplejo al espectador, hacerle meditar sobre el sentido de la vida”
Inspirado en las filosofías orientales (budismo), la historia cultural, la literatura (Dostoyevski), la música (Wagner), pero también en la política, el artista desarrolla una iconografía universal utilizando letras, cruces y otros símbolos. Su trayectoria artística registra un predominio del collage en densidad gruesa y textura del bajorrelieve tratados con su peculiar técnica mixta. Al no añadir elementos de fijación duradera, sus obras se degradan con rapidez, efecto que es defendido por el artista. Partidario de la descomposición, Tàpies quiere que sus obras reflejen el paso del tiempo, negando así la idea de la eternidad del arte.
Ampliar imagen
(© "Les mans de la Clara" (1979). 2011/2012 Antoni Tàpies VG BILD-KUNST, Bonn provenience of the images Image Bank VEGAP, Madrid courtesy Fundació Antoni Tàpies, Barcelona)
Una constante de gran importancia en la obra de Tàpies, es la presencia del cuerpo humano –algo que enfatiza esta exposición-, generalmente en partes desmembradas, fragmentos de cuerpo –esquemáticos y despersonalizados-, que actúan definiéndolo de una forma etérea que no marca límites entre la forma y la ausencia de forma, como se ve, por ejemplo, en “Materia en la forma de un pie” (1965) o en “Gran Torso” (1988), unas de las obras de Bild, Körper, Pathos. Muchas veces el cuerpo aparece rasgado, agredido, agujereado, con apariencia de deterioro, como ocurre en “Cuerpo y alambres” (1996). Alude así a la caducidad de la vida.
La omnipresencia del cuerpo en su imaginería
Tàpies utiliza el cuadro como un homónimo, un cuerpo tridimensional en diálogo con el propio cuerpo del artista, consumando así la manifestación de una producción artística preformativa y existencial.
Esta retrospectiva repasa la evolución estilística del artista. Así, apreciamos que en sus trabajos iniciales predomina el retrato, muchas veces autorretrato (Autorretrato, 1945 y 1950), donde éste se transforma a sí mismo y se aproxima a la presencia del cuerpo desde una dirección distinta.
De la misma forma, Tàpies analiza la entrada del cuerpo erótico y mutilado en el cuadro, especialmente en los últimos años de su carrera, en los que prevalece un simbolismo relativo a la muerte, rasgos presentes en las piezas aquí expuestas. Esta exhibición ha sido organizada en estrecha cooperación con la Fundación Antoni Tàpies de Barcelona.
Desde 1990, esta fundación potencia el arte contemporáneo y sus instalaciones se usan como museo. El catálogo de la retrospectiva incluye ensayos de Sven Aamold, Melitta Kliege, Eva Schmidt (comisaria de la muestra) y Eulàlia Valldosera entre otros.
Artista con derecho a consideración
Pintor, escultor y teórico del arte, artista autodidacta, exponente máximo del informalismo, Antoni Tàpies ostenta una posición de importancia innegable en el marco de las vanguardias artísticas de los últimos tiempos. A su larga y contundente trayectoria, se suman pinitos como cartelista, escenógrafo y productor gráfico (grabado, litografías, serigrafías).
Su trabajo teórico critica tanto el arte tradicional como las extremas vertientes conceptuales del arte. A través de un estilo abstracto propio cargado de simbolismo, Tàpies otorga un marcado sentido espiritual a su obra. Fruto de su influencia por las filosofías orientales y el budismo, en su trabajo pretende borrar las fronteras entre materia y espíritu, hombre y naturaleza.
Tàpies instaló su primer estudio de pintura en Barcelona en 1946. Aunque sus primeras obras fueron situadas en los parámetros del surrealismo, su estilo cambió y pasó a convertirse en uno de los artistas más representativos del informalismo, en el que se usan materiales no artísticos, que son más bien de reciclaje o de deshecho (cuerdas, papel, polvo de mármol). Por eso se le considera también precursor del arte povera, separado de sus aspectos conceptuales, claro.
A partir de 1950, pasa a ser un habitual en la Bienal de Venecia. Participar en la exposición “New Spanish Painting and Sculpture” de 1960 en el MoMA de Nueva York, le abrió las puertas que le quedaban por franquear de museos y galerías del resto del mundo. Defensor acérrimo de la cultura catalana, en los 70 su arte adquiere un tinte político de reivindicación catalanista y activismo frente al régimen franquista. Joan Miró, amigo y admirador de su arte, calificó su obra de “auténticamente barcelonesa con irradiación universal”. Paralelamente, lleva a cabo exposiciones personales generalmente de carácter antológico por todo el mundo. Su obra se ha expuesto en los principales museos de arte moderno del planeta.
Maestro del informalismo
De su pintura figurativa inicial de tintes surrealistas, pasó a la abstracción geométrica y de ahí al informalismo, movimiento posterior a la Segunda Guerra Mundial imbuido por el conflicto bélico y una asimilación pesimista del hombre marcada por la filosofía existencialista. Los orígenes de este movimiento artístico se suelen situar en las abstracciones de Kandinsky o en los experimentos con materiales que desarrollaron los dadaístas.
Ampliar imagen
(© "Signs blancs sobre marro" (1964). 2011/2012 Antoni Tàpies VG BILD-KUNST, Bonn provenience of the images Image Bank VEGAP, Madrid courtesy Fundació Antoni Tàpies, Barcelona)
El informalismo, además busca la interrelación con el espectador a través de sus “obras abiertas” en las que el espectador es un elemento activo de la misma y contribuye a la construcción, la representación e interpretación libre de la obra. Dentro de esta corriente se asocia a Tàpies con el art brut/informalismo matérico, basado en la mezcla de materiales heterogéneos. Este tipo de obras se afianzaría en su carrera a partir de los años 50 y muchas de ellas tienen consistencia de muros o paredes, encontrando así, de alguna manera, relación con su nombre.
Austeridad estilística y existencialismo
Su estilo se caracteriza por una austeridad cromática que generalmente responde únicamente a los tonos ocre, marrón, beige, gris y negro, que él considera más interiores y, por tanto, ligados al mundo filosófico con el que siempre ha comulgado. Utiliza símbolos como lunas, asteriscos, letras (con frecuencia A –Antoni-, T –Teresa, su mujer-, M –muerte-, X – incógnita, misterio-), figuras geométricas de significado alegórico que remiten al interior del artista.
El conjunto, evoca temas trascendentales como vida, muerte, soledad, incomunicación, sexualidad, enfermedad o dolor, que hacen que su arte adquiera una gran potencia existencial desde una visión sencilla, cotidiana. Un arte de validez universal y totalmente atemporal, que traza el destino trágico del hombre haciéndonos reflexionar sobre nuestra propia existencia.
Bild, Körper, Pathos
Museum für Gegenwartskunst Siegen
Hasta el 19 de febrero de 2012
Paco Arteaga Tacoronte, en exclusiva para CAI, enero de 2012.
28 °C