La Factoría: Berlín se pone flamenco
Creada en 2009 en Berlín, la intención inicial era convertir La Factoría en una fábrica de ideas que abarcara diferentes proyectos artísticos relacionados con el flamenco. Aunque al principio nació como una compañía de danza y espectáculos, con el tiempo se fue diversificando hacia las producciones de televisión y discográficas, shows de cante y baile, estudio de danza y cursos especiales. Desde sus sedes (Sevilla y Berlín) se coordinan los pasos y las acciones que La Factoría realiza por todo el mundo. Hablamos con su fundador.
Ampliar imagen
(© Paco Arteaga)
La relación de José Ramírez (Sevilla, 1973) con Berlín ha sido discontinua y ambivalente. Desde mediados de los noventa hasta la actualidad ha residido de manera intermitente en la capital alemana. Usando La Factoría como medio e instrumento, describe su misión como la de mostrar al mundo las distintas formas de expresión del flamenco a través del cante, el baile y el toque. Desde el flamenco puro hasta alcanzar las fusiones creativas con otros folclores del mundo.
El flamenco, una de las manifestaciones culturales españolas por excelencia
El gran éxito comercial y social alcanzado por el flamenco en el mundo es innegable y da muestras de un triunfo masivo que quizá -para muchos españoles- desvirtúa en cierto sentido la imagen global que de España se tiene en el exterior, aunque no deje de ser un elemento castizo que defina de alguna manera al país. Además, el mito de la España cañí es respaldado por los poderes públicos españoles, quienes se implican en la promoción del flamenco.
“La aceptación del flamenco en Alemania es bastante buena. Gracias a Dios, nuestra cultura musical es bien recibida allá donde vamos, y Alemania es uno de esos sitios”, cuenta a CAI José Ramírez. José reside en Berlín, en esta ocasión, desde hace 4 años. Aquí vive con su mujer y su hijo. “La idea de montar la academia de flamenco surge de mi mujer. Ella es la bailaora y la que puede dar clases en La Factoría. Yo imparto cursos de cante, pero el interés mayor de la academia radica en las clases de baile”.
Al mismo tiempo, José también es el encargado de organizar el festival “Flamencomaníacos” en Berlín, una mezcla de cursos de baile, guitarra y cante, desfiles de moda flamenca, proyección de documentales y películas sobre el flamenco, exposición de obras de arte con contenido flamenco y la venta de instrumentos musicales e indumentaria. Este evento sucesor toma el relevo al desaparecido "Festival de Flamenco Pfefferberg", aunque por el momento se mantiene en stand by hasta conseguir el impulso, la fuerza y los espónsores necesarios. “Nos gustaría que las instituciones alemanas colaboraran en este proyecto que, consideramos, es interesante para la ciudad. Estoy seguro de que llegaremos a un acuerdo”.
La Factoría, escuela de flamenco
Ampliar imagen
José Ramírez
(© Paco Arteaga)
La demanda alemana se centra más en el baile, “simplemente porque es más vistoso y para la gente que no se cría en este tipo de música y de ambiente, es más fácil de asimilar, les llama más la atención. El tema del cante es bastante complicado, ya que puede ser más agresivo o rígido y desde luego, mucho menos llamativo”. En sus cursos y talleres de cante, José orienta a los bailaores a seguir el compás y a comprender la estructura de lo que se canta. El elenco de La Factoría lo completan Janset Bilgin, bailarina profesional de origen turco y mujer de José, el barcelonés Javier Malaguilla, percusionista, bailarín y compositor, y María Bartz, bailarina profesional.
La dificultad que casi todo el mundo encuentra frente al flamenco, es la rítmica y la expresión. “El flamenco no es sólo un tipo de música, es algo más. Y ese algo más, si no se sabe trasmitir, es muy complicado de aprender o casi imposible. Y claro, para los que no proceden de Andalucía, es difícil de comprender, porque no es sólo hacer una coreografía o cantar algo; tienes que saber trasmitir con tu cante, baile o toque, la angustia, la alegría, el dolor, la tristeza, le felicidad, el sufrimiento, el temperamento. Y cuando ves eso reflejado en una persona, a eso se le llama ‘duende’; tienes que pedirle que salga para penetrar con él los sentimientos de los demás que están mirándote”.
Entre los alumnos de La Factoría, no hay un perfil definido. Los cursos de baile cuestan 50€ mensuales y consisten en una clase semanal de hora y media. No obstante, los precios varían en función de las clases que se quieran tomar hasta alcanzar las tarifas personalizadas. Por lo general, los alumnos suelen ser persistentes, pero no necesariamente les mueve una inquietud profesional. “La mayoría que viene a las clases, acude por hobby, por placer o simplemente para descargarse o relajarse del estrés de sus trabajos. Por supuesto, también hay muchos que sí se lo toman como algo serio, con lo que realmente se quieren ganar la vida”.
Fábrica de sueños
Para José, una factoría es una fábrica, “pero más artesanal, donde se puede producir arte, y eso es lo que yo quiero producir, arte y tener un lugar donde todas mis ideas y proyectos tengan su sitio. Ese sitio es La Factoría”. Y como tal, es heterogénea y versátil, se involucra en la preparación de programas de televisión o producciones discográficas. “Hasta el momento, son todo autoproducciones, no solemos producir algo que no sea o pertenezca de alguna forma a La Factoría. En el caso de los dos discos, todos los temas son míos. Uno de ellos lo grabé en Sevilla junto a ‘lakaye fusion’. Es una mezcla entre flamenco, latin, pop… O sea, pura fusión. Y el otro disco lo grabe aquí con Zamna, un guitarrista con el que llevo muchos años trabajando”.
“El Amanecer” es su proyecto más inmediato y se presentará en Berlín a mediados de mayo. “En este espectáculo fusionaremos la música y el baile oriental con el flamenco”. Adelantarse a los planes venideros es el pan nuestro de cada día: “siempre estoy pensando en algo nuevo. La escuela de Berlín está recién inaugurada. Nos gustaría usarla para exposiciones, venta de artículos de moda flamenca, fiestas flamencas, shows de moda, mercadillo flamenco…”. Además, La Factoría acaba de producir un programa de televisión piloto: “El mundo del flamenco”. Su intención es colocarlo en algún canal español. “Aunque es un formato que queremos mover en todo el mundo por su contenido, ya que entra perfectamente en cualquier cultura y país ”.
La historia de La Factoría, es una de tantas que empiezan desde el esfuerzo, la ilusión y las ganas de una persona por llevar sus proyectos a buen fin. “Hoy en día, cuando ya han pasado varios años, cuando has contactado con tanta gente y has presentado tantos proyectos diferentes, La Factoría es considerada como una referencia y un punto de encuentro para el flamenco entre Alemania y España”.
Los matices del flamenco
El flamenco no es exactamente el folclore de Andalucía, sino un género artístico de marcado carácter escénico. De temperamento fogoso propiamente español, el origen de este estilo musical y de baile –para muchos, en realidad, difuso o incierto-, se suele situar en Andalucía en el siglo XVIII. Su base es la música y la danza tradicionales de Andalucía, a veces asociado a la etnia gitana (determinante en su formación), aunque indudablemente ligado al mestizaje cultural propio de Andalucía y a su cruce de cristianos, musulmanes, judíos y gitanos.
Sin embargo, a veces se concibe como folclore y no como un género artístico escénico. En cualquier caso, se trata de un arte sin una pureza claramente definida donde reina la mezcolanza y la innovación entre sus creadores, quienes se afanan más en experimentar que en una búsqueda de las raíces del género. Sus principales facetas son el cante, el baile y el toque. Desde noviembre de 2010 está considerado por la UNESCO Patrimonio Cultural Inmaterial de la Humanidad.
Cuenta con nomenclatura propia, donde se denomina cantaor al intérprete de cante flamenco, bailaor al de danza y tocaor al de toque, que no es otra cosa que un guitarrista flamenco, quien se desmarca del clásico por la postura y la técnica. Y los palos son las variedades tradicionales del flamenco. Decía Lorca que para buscar el duende no hay mapa ni ejercicio. Y en eso precisamente se fundamenta el flamenco.
La Factoría
Nostitzstrasse 25
10961 Berlín
Paco Arteaga, en exclusiva para el CAI, enero 2012