Aprendamos de Dresde
La noche del 13 de febrero de 1945 la ciudad alemana de Dresde sufrió uno de los bombardeos más cruentos de la historia mundial (el ataque se prolongaría hasta dos días después), de parte de las fuerzas aliadas que combatían en ese momento contra el régimen nazi.
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(© Jan Woitas, dpa/lsn)
Según datos actualizados, por lo menos 22,700 personas murieron -¿cuántos inocentes entre los escombros?- y la ciudad quedó totalmente destrozada. Ayer, los ciudadanos de Dresde recordaron esa fecha atroz y tomados de las manos recordaron a los fanáticos de ultraderecha que no tolerarán su odio al prójimo.
La fecha histórica solía ser instrumentalizada por la ultraderecha alemana para reivindicar sus consignas xenófobas. Ya un año después de la destrucción masiva de la capital de Sajonia, la fecha se conmemoraba con todas las campanas de las iglesias que aún seguían en pie en Dresden tañendo al unísono.
Así pasó el tiempo y el nazismo renació de sus cenizas –en realidad nunca se desvaneció del todo-, con lo que a finales de los años noventa los extremistas de derecha comenzaron a celebrar ese mismo día un marcha en la que reivindicaban que el Holocausto no había tenido lugar y achacaban al extranjero la razón de todos los males, pasados y recientes. De unos cuantos nazis en 1998 llegaron a reunirse hasta 6,500.
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(© Jan Woitas, dpa/lsn)
Los ciudadanos de Dresden opusieron resistencia a los fanáticos hasta que en 2011 la “Alianza Dresde libre de nazis” organizó una sentada para bloquear la marcha neonazi, la cual desgraciadamente fue intensamente reprimida y por ello causó una polémica que aún se dirime en los tribunales y en la arena pública.
Este 2012 las campanas de Dresde volvieron a tañer en memoria de todos los muertos, mientras que cerca de 13mil personas se tomaban de las manos y rodeaban todo el casco histórico de la ciudad –cuyo epicentro es la Iglesia de Nuestra Señora- para demostrarle a los xenófobos su silencioso y pacífico rechazo.
Niños con sus padres, jóvenes y viejos, todos a salvo del frío gracias al calor que surge de compartir la calle de forma democrática y en paz… y para que el odio no nos invada nunca más.
CAI (g), con información de la prensa alemana, a 14 de febrero de 2012.
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