La fiesta de los libros abre sus puertas
Los sueños se transforman en realidad en un pestañeo. Tenemos los ojos cerrados y todo parece una quimera, los abrimos un segundo después y, no ya el dinosaurio, sino el Pabellón de Alemania en la FIL de Guadalajara sigue allí y ha abierto sus puertas.
Antes
Desde nuestra llegada el viernes por la mañana y los primeros contactos con la expo donde se desarrolla la feria del libro más importante del mundo hispanohablante (1,900 editoriales representadas; 43 países participantes; 34,000 km2; más de 1,000 horas de actividades y unos 600,000 visitantes esperados para esta edición de aniversario… 25 años de promover la lectura y los libros se dice fácil), yo no habría creído que 24 horas después la FIL abriría sus puertas.
Parecía no haber tiempo suficiente, pues el Pabellón de Alemania y todo el conjunto de la feria lucía aún en obras: Plásticos para proteger las alfombras, estantes a medio construir, aserrín por todas partes y un ruido combinado de martillos, taladros y cinta adhesiva, que hacía creer al neófito que se encontraba en un taller y no en un evento editorial-literario-cultural.
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(© CAI (g))
Uno presumía que los libros existían por la cantidad de cajas que se apilaban por los pasillos y los rincones, pero de su presencia se atisbaban apenas unos ejemplares dispersos aquí y allá. ¿Y las personas? Todas afanadas en concluir algo (desembalar los paquetes, clavetear las mamparas, colgar los anuncios publicitarios) o apurando un tentempié, la comida rápida de turno para continuar la jornada durante toda la noche.
La feria tiene este curioso efecto sobre quien la visita: Genera una expectación que luego se satisface gracias a sucesos inesperados… la felicidad tal vez sea esto.
La inauguración
El gran día D llegó por fin y a las 11 hrs. (tiempo local) el salón principal de la expo colgaba el cartel de aforo completo, mientras el rumor de los invitados zumbaba de aquí para allá como un enjambre.
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(© CAI (g))
Además de la inauguración oficial del evento se haría entrega del Premio FIL de Literatura en Lenguas Romances 2011 al escritor colombiano afincado y nacionalizado mexicano, Fernando Vallejo, autor del Desbarrancadero y La virgen de los sicarios.
Subieron al estrado principal todas las autoridades más significativas por parte del país invitado de honor: La Ministra Adjunta de Relaciones Exteriores, Cornelia Pieper; el embajadador de Alemania en México, Edmund Duckwitz; así como las autoridades de México (entre ellas Consuelo Sáizar, presidenta del Consejo Nacional para la Cultura y las Artes) y de la FIL. Y también los dos Nobeles que asisten a la feria: Herta Müller y Mario Vargas Llosa, así como el escritor galardonado.
Si Raúl Padilla, presidente de la FIL, destacó el crecimiento exponencial que la feria ha tenido a lo largo de cinco quinquenios de vida (de los 64 escritores participantes en la primera edición a más de 500 este año), el rector de la Universidad de Guadalajara dio el protagonismo al público lector (de hecho el tema de esta edición es “somos lectores”) y recordó el vínculo que la FIL mantiene desde sus orígenes con la Feria del Libro de Frankfurt, ergo Alemania.
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(© CAI (g))
Ya en 1992 el entonces director de la Frankfurter Buchmesse, Peter Weidhaas, participó en la inauguración de la FIL y cómo él mismo dijera al día siguiente, en el “Rincón literario” del Pabellón de Alemania: Si la Buchmesse de Frannkurt es la madre de todas las ferias literarias en el mundo actual, la FIL de Guadalajara es la hija predilecta, las más bella y dinámica entra ellas.
Por su parte, en su discurso inaugural la Ministra Adjunta de Relaciones Exteriores, Cornelia Pieper, agradeció el honor que su país ha recibido con esta invitación –Alemania es después de Canadá y los estados federados norteamericanos de Nuevo México y Los Ángeles, el primer país de lengua no romance que participa en la expo- y destacó no sólo el deseo de presentar una Alemania multicultural, moderna y enfocada hacia el futuro, sino el papel democrático que la lectura tiene en la sociedad: “El arma más efectiva contra la violencia es el efecto socializador y pacificador que abrigan los libros”.
El Pabellón de Alemania
Terminada la ceremonia de inauguración era el turno del Pabellón de Alemania y aunque breve –la gente se arremolinaba alrededor del islote alemán que se ve desde la entrada principal de la expo gracias a las grandes siluetas de árboles que lo adornan- fue muy emotiva.
Nubia Macías, directora de la FIL de Guadalajara, destacó el papel de los árboles para la cultura alemana: “porque de los árboles sale el papel para los libros, porque los alemanes mantienen una relación muy amorosa con sus bosques y porque los árboles nos recuerdan, como los libros, que todo tiene un ciclo...”
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(© CAI (g))
En su segunda intervención, la ministra alemana Cornelia Pieper, hizo hincapié en la resonancia que la Feria del Libro de Guadalajara tiene en todo el mundo, y especialmente en el ámbito hispanoamericano, por la juventud y potencial del continente y con ello señaló la importancia de seguir estableciendo relaciones de intercambio entre ambas regiones, donde la ciencia, la educación y la e conomía tengan un papel protagónico en ellas.
El listón fue cortado y desde la “Textbox” -cabina insonorizada en la que los poetas y músicos recitan sus textos ante un micrófono mientras que, paralelamente a la lectura, aparecen las traducciones de los escritos en grandes monitores. El público, desde fuera, escucha la lírica en calidad de estudio de grabación- hasta el “Árbol de la poesía”, que poco a poco se va llenando de hojas, de palabras, de emociones, todo llama la atención del público hacia Alemania y el Pabellón.
El sueño se había cumplido –e invitaba a soñar también-…
CAI (g), a 28 de noviembre de 2011.