La navidad de los animales
Las celebraciones decembrinas quedaron atrás, en las aceras de algunas ciudades se pueden ver aquí y allá, abandonados como antiguos soldados de plomo con los que los niños han dejado de jugar, los árboles de navidad que no hace mucho decoraban la sala de éste o aquél hogar familiar. En Alemania, estos árboles tienen todavía una misión por cumplir: hacer felices a los animales habitantes de los zoológicos.
Y es que para muchos zoológicos alemanes enero es la época en que llegan los regalos a sus inquilinos. Aquí terminan su ciclo vital muchos árboles de navidad que sirven de alimento para elefantes, camellos, osos polares y otros animales distintos.
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(© Caroline Seidel, dpa/lbn )
En realidad, se trata de árboles frescos que se quedaron guardados en los almacenes y que, muy importante, tienen la garantía de no haber recibido ningún tratamiento químico –desde la raíz hasta la punta, digámoslo así. Este “nimio” detalle es de suma importancia, por lo que no es raro que los administradores de los zoológicos tengan que rechazar la filantrópica oferta de los comerciantes que quieren, a su vez, desembarazarse de sus existencias arbóreas.
Sólo imagínense: este 2011 se vendieron alrededor de 29 millones de árboles de navidad en todo el país. Solamente en Berlín, se recolectan anualmente unos 400mil árboles que luego son, en muchos casos, destruidos y luego convertidos en paletas de carga.
Pero de esto saben poco los animales de los zoológicos en Alemania. Para ellos el olor natural de los pinos despierta en ellos el instinto de exploración –tal vez una remota vuelta al hábitat natural en libertad-, además del apetito. Ulrich Schürer, director del zoo de Wuppertal calcula que desde el 24 de diciembre se han entregado a las fauces de sus animales alrededor de 800 árboles de navidad.
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(© picture alliance / maxppp)
Los pinos tienen, además de un gusto gourmet, un aroma a delicatessen, comprobables cualidades alimenticias. En el caso de los elefantes, por ejemplo, la ingesta de pinos –ricos en fibra- beneficia su sistema digestivo. Las agujas cuentan, por otra parte, con elevados niveles de vitamina C –incluso entre los humanos un té de agujas de pino servía de remedio contra el escorbuto.
Para las llamas provenientes de Bolivia, cuyo hogar se encuentra ahora en el zoológico de Magdeburgo, los pinos resultan un manjar que devoran con decembrina fruición. ¡Buen provecho pues!
CAI (g), con información de “Spiegel”, a 16 de enero de 2012.
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