La base de la Unión Monetaria de la UE

Fue el momento de nacimiento del euro: con un breve acto celebratorio en Maastricht, Países Bajos, comenzó hace 20 años un nuevo capítulo en la historia de la cooperación europea.

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El 7 de febrero de 1992, los ministros de Hacienda y Relaciones Exteriores de los por entonces doce Estados miembros de la Comunidad Europea firmaron el tratado de fundación de la Unión Europea, marcando así el comienzo de creación de una moneda común europea. El tratado, firmado representando a Alemania por los entonces ministros de Relaciones Exteriores, Hans-Dietrich Genscher, y de Hacienda, Theo Waigel (foto) fue una etapa decisiva en la senda hacia una unión política. De ello están convencidos hoy políticos europeos de primera línea: “El Tratado de Maastricht fue un gran progreso en el proceso de integración de Europa”, dice por ejemplo Martin Schulz, el presidente del Parlamento Europeo.

En el tratado se fijaron nuevas prioridades, por ejemplo en la cooperación en las políticas de relaciones exteriores y seguridad, así como en las de justicia y política exterior. Un hito particular fue el tratado para la introducción del euro, que en 2002 sustituyó al marco alemán, el franco y la lira como moneda circulante. En Maastricht, los países firmantes del tratado acordaron una política de estabilidad para la moneda común: el objetivo era que los Estados del euro ejercieran disciplina fiscal, no se endeudaran excesivamente y llevaran un presupuesto ordenado. En el tratado se previó la introducción del euro en aquellos países que cumplieran con los “criterios de Maastricht”: una deuda estatal total de un máximo del 60% del producto bruto interno (PIB), una deuda nueva de un máximo del tres por ciento del PIB y una tasa de inflación de como máximo 1,5 por ciento sobre la de los países más estables. 

Entonces nadie contó seriamente con que la moneda común debería afrontar una dura prueba veinte años más tarde. Con el recientemente aprobado Pacto Fiscal Europeo, que será firmado en marzo de 2012, los jefes de Estado y Gobierno europeos corrigieron un punto débil del Tratado de Maastricht. El pacto es un importante instrumento para estabilizar la eurozona y fortalecer la Unión Económica y Monetaria. Los países participantes se obligan a reducir la deuda y crear un freno institucional de deuda a nivel nacional. 



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Cortesía, magazin-deutschland, 8 de febrero 2012